El Jetta Donde Pone el Ojo Pone la Bala
Jueves, 25 Septiembre 
Pero lo mejor viene cuando lo conduces. El Jetta sabe a Golf. El tacto preciso y algo duro de la dirección y la palanca de cambios son los mismos que los del compacto y te resulta igual de divertido llevarlo por trazados sinuosos con cambios de apoyo constantes.
Aquí es donde se revela la nobleza y la facilidad de conducción de esta atípica berlina, que además equipa ESP de serie. Tienes que esforzarte mucho para ponerla en apuros, aunque ese no es su verdadero terreno. Lo suyo son las autopistas y el tráfico urbano.
El conocido TDI de dos litros le va como anillo al dedo al Jetta y te responde al instante, sea cual sea el régimen, con unos consumos verdaderamente bajos. Es cierto que bajo de vueltas resulta ruidoso, pero esta molestia desaparece en cuanto lo conduces por autovía a una velocidad elevada y con una marcha larga insertada.
En este tipo de carreteras pisa con mucho aplomo y tan sólo te perturbará su suspensión, algo seca sobre firmes bacheados. Por otro lado transmite mucha confianza en curvas amplias.
Ahora, sentado en un puesto de conducción bien acabado y ajustado como el de un Golf, y con un correcto equipamiento, ¿sigues pensando que tienes un problema?
